MITOS Y REALIDAD SOBRE EL SUICIDIO

El suicidio es un tema tabú. Un acto que resulta incomprensible y que ha estado oculto de forma constante a lo largo de la historia. Con el tiempo se han establecido una serie de mitos que retroalimentan este tabú, favorecen el inmovilismo y  dificultan la prevención.

Los intentos de suicidio son por llamar la atención.

Los intentos de suicidio son una manifestación de la desesperación y del sufrimiento de la persona.

La persona que realmente quiere terminar con su vida, no avisa.
9 de cada 10 personas
manifiestan su intención.

Las personas que se suicidan son cobardes o valientes. 
La persona que se suicida no es ni valiente ni cobarde sino que se encuentra vinculada a un alto grado de sufrimiento y
no ve otra salida. 
 

La persona que se suicida sufre un trastorno mental.
Los trastornos mentales son un importante factor de riesgo, pero no todas las personas que se suicidan sufren una
patología mental.

El suicidio no puede prevenirse.
Existen síntomas definidos y la mayoría de personas expresa sus intenciones. Por lo tanto, la conducta suicida
se puede prevenir.

Los medios de comunicación no deben hablar sobre el suicidio para evitar “el efecto de imitación” o “efecto Werther”.
La publicación de información es necesaria y contribuye a la
prevención del suicidio. Sin embargo, esta información debe ser transmitida de forma responsable y adecuada.

 

logo-negativo-salud-mental_edited.png